Síntesis Día 7: cinco testigos y peritos, y el pronunciamiento del Concejo Deliberante

La séptima jornada del juicio a la fumigación en tribunales II fue intensa. Entre testigos y peritos, cinco fueron las personas que comparecieron frente al Tribunal: Mariano Stiefkens, oficial de la Policía de Córdoba, Walter Sosa, vecino de Barrio Ituzaingó y Ariel Depetris, Héctor Sanabria y Delia Aiassa, especialistas.

Entre tanto mientras se iniciaba la actividad del día en la sala de audiencias de la Cámara 1° en lo Penal, en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba se debatía y luego aprobaba por unanimidad una declaración en la que se expresa el beneplácito por el inicio del juicio, y expresa su reconoimiento hacia los vecinos de Barrio Ituzaingó Anexo por “su lucha constante en defensa de la salud de sus hijos y el derecho de vivir en un medio ambiente sano.”
El primer testigo fue Mariano Stiefkens, Oficial Principal de la Policía de Córdoba. En el 2008, formaba parte de la patrulla ambiental. Él fue comisionado para que tomaran muestras de agua y tierra de varios domicilios y de los campos de uno de los acusados, el Sr. Parra.
Gran parte de su declaración rondó en torno a dichas muestras, a quién las había tomado, en qué se  había puesto la tierra y en qué el agua, “Yo estaba a cargo pero no realicé la extracción. Ellos (por la Policía Judicial) traían los elementos, bidones, palas”, aseveró el testigo haciendo referencia a los policías judiciales. Respondiendo a otras preguntás detalló: “recuerdo que la tierra estaba en una bolsa, recuerdo que eran oscuras y que se las identificó. No recuerdo bien qué tipo de seguridad se les puso, pero se las aseguró de algún modo y se las enumeró”.
El siguiente en declarar es un vecino de barrio Ituzaingó, el Señor Walter Sosa. Sosa contó cómo atravesó la enfermedad y posterior fallecimiento de su esposa. De las demoras, los trámites, los estudios y de todas las situaciones complicadas que debió vivir a raíz del cáncer de estómago que atacó a su mujer. Para cuando el Sr. Sosa y su esposa descubrieron la enfermedad, ya era irreversible. En esa época, declaró, se puso en contacto con él, el Sr. Barri y le ofreció un trabajo enla Municipalidad, “para callarme”, supone el testigo. Sosa señaló la ubicación de los campos, y ratificó lo afirmado por otras testigos en relación a la avioneta y al camión mosquito. TAmbién agregó que una de las veces que entraron a los campos para impedir las fumigaciones, debiern irse porque sintieron dos disparos de escopeta. Hace un tiempo, relata, se hizo unos estudios, porque le habían encontrado unos bultos en el estómago. Nunca volvió a buscar los resultados, por temor a lo que encontraría.
Alrededor de las 14 hs ingresó el Dr. Ariel Depetris Medico Epidemiólogo, ex Coordinador OPS, y participó como coordinador del Plan de Acción de Bº Ituzaingo Anexo.
El epidemiólogo Depetris se refirió a la importancia del derecho precautorio y ejemplificó con la ley 24.051 sobre residuos peligrosos, que dice que es delito aquello que “ponga en peligro” y no “que compruebe el daño”. Asimismo, afirmó que los agroquímicos Glifosato, Endosulfan y DDT hacen daño a la salud y que los otros metales no registraron valores altos en los estudios realizados en el barrio.
Los últimos testigos fueron el ingeniero químico Héctor Sanabria, perito de control de las muestras tomadas en el barrio en 2008, quien hizo hincapié en las malas condiciones en que se encontraban los materiales a peritar. y la bióloga Delia Aiassa, que expuso detalladamente los hallazgos que ha realizado el equipo de investigación que dirige, enfocado sobre las consecuencias de la exposición crónica a los agrotóxicos sobre la salud de las personas y el desarrollo de alteraciones en el material genético.

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