Hot! Crónicas desde la audiencia /// Día 3 (II): testimonio de Corina y Vita, Madres de Ituzaingó

Vita en la sala de audiencias

Vita en la sala de audiencias

Corina Barbosa, madre de barrio Ituzaingó Anexo y administrativa del centro de salud municipal UPAS 28 ratificó lo atestiguado esta mañana por sus compañeros/as de trabajo – Dr. Molina y Dra. Flamini-: “sentía unos aviones durante la mañana (…) tipo 11 me voy a nuestra sala de reunión y mientras tomaba un yogurt veo un avión amarillo, naranja”. De igual modo, Corina ratificó los síntomas que manifestaron sus colegas: ardor en la nariz, olor a “gamexane”, que le dio la pauta de que estaban fumigando, y que llevó a que la Dra. Flamini alertará al Secretario Ávila Vázquez. Aseguró que no era la primera vez que los sentía.

La testigo afirmó con dolor: “vivo a 20 metros del campo y en ningún momento me dijeron ‘cierre las ventanas, ‘cuide a sus hijos‘, ‘vamos a fumigar’”. También contó que tiene un hijo con sustancias toxicas de agroquímicos en sangre y que su cuñada padeció cáncer de mama.

Eulalia Ayllon, Vita, es otra de las integrantes de las Madres de Barrio Ituzaingó Anexo, .

Al iniciar su declaración señaló que vive en el barrio desde hace 35 años, a metros de los campos. Recordó que comenzaron a reunirse por tres casos de leucemia en el barrio y desde ese momento, empezaron a averiguar qué era lo que estaba pasando, a hacer pedidos a las autoridades, para que alguien se haga cargo, ya en el 2002.

En relación al hecho del día 1 de febrero del 2008, Vita manifestó no haber visto la avioneta, “ya era algo de todos los días, sentí el ruido a la mañana”. “Cuando se fumigaba –reponde a otra pregunta de la fiscalía- te empezaba una picazón en la garganta, los ojos se irritaban (…)  no se fijaban si había viento o no, no les importaba nada”. Ante la pregunta sobre ese día en específico, respondió: “es imposible no sentir, inmediatamente a que fumigaban ya sentías un gusto en la garganta”. Preguntada por la frecuencia del paso de las avionetas, afirmó que no era todos los días, que tiene notas del año 2004, y que en el 2008 las fumigaciones se hacían de noche, pero ese día fue a la mañana.

Ante la pregunta de la querella acerca de la propiedad de los campos, contesta “tengo entendido que los campos cerca del alambrado son de un señor llamado Gabrielli o algo así (…), fuimos a hablar con él y nos dijo que si se enteraba que las fumigaciones hacían mal lo iba a dejar de hacer, hay oro terreno que creo q lo arrendaba el señor parra”,

En general, sobre las fumigaciones, explica: “Yo recuerdo ver una avioneta media naranja o amarrillenta (…) venía a una determinada altura y cuando llegaban al campo que era a pocos metros de mi casa, bajaban, fumigaban, no sé si tiraban agua o humo, pero recuerdo que para los niños era todo un espectáculo ver bajar a la avioneta y la seguían”.

“La semana pasada entregaron un par de estudios a los niños, entre esos mi nieto, que no tiene nada, pero la hija de mi vecina si: dos tipos de agroquímicos”. “Ahora ya no se fumiga –afirma-, ya no hay mas soja, se están haciendo barrios, para el campo sí se sigue fumigando”.

El fiscal Matheu pregunta si sabe cuántas personas murieron por cáncer, a lo que Vita responde que fue mucha gente. Cuando el fiscal repregunta si conocía a alguna, le contestó que su pregunta le parecía irrespetuosa.

Llegado el turno de la defensa, le piden que se acerque al mapa, confunden mucho a la testigo, que no puede ubicarse bien. Tanto las preguntas como las respuestas son confusas. La interrogan en relación a la ubicación de los campos y durante qué años se había fumigado en la zona.

La defensa indaga sobre el grupo de Madres de Barrio Ituzaingó, preguntándole si habían logrado algo más que el fin de las fumigaciones. Vita señala que lograron el cambio del agua de los tanques, porque habían detectado agroquímicos y metales pesados. También se interesaron en si había habido organizaciones que las habían asesorado, a lo que Eulalia contestó que habían golpeado muchas puertas, sin respuesta.

 La inquirieron en relación al rol de su hijo, Pablo Vargas, a lo que contestó que él saco las fotos a las avionetas cuando nos fumigaban. Por último, interrogada acerca de si se habían reunido con los productores, respondió que efectivamente tuvieron una reunión el 9 de febrero de 2004, donde fueron todas las mujeres.

Antes de retirarse la testigo, el Tribunal leyó su declaración del año 2008, señalando diferencias con la realizada ese día.

El último testimonio sería el de Corina Barbosa, otra Madre de Barrio Ituzaingó Anexo.

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