Hot! Crónicas desde la audiencia/// Día 7 (I): testimonios del Oficial Stiefkens y del vecino Sosa

La audiencia comenzó con un pedido de la querella de sumar como prueba un artículo de la Voz del Interior titulado Temores científicamente fundados, en respuesta al sumado por el abogado de la defensa, el Dr. Hairabedian. Las partes acuerdan y se decide adjuntarlo.

Mariano Ernesto Stiefkens

El primer testigo es Oficial Principal de la Policía de Córdoba. En el 2008, formaba parte de la patrulla ambiental. Él fue comisionado para que tomaran muestras de agua y tierra de varios domicilios y de los campos de uno de los acusados, el Sr. Parra.

En una declaración formal, como lo amerita su rol en las fuerzas, el Oficial habla sobre lo que recuerda de aquel día. Cuenta que fueron a un campo, en el que había una casa y un galpón, sin embargo, según dice, no recuerda el nombre del dueño. “Nos dedicamos a observar y plasmamos todo lo que pudimos en relación al hecho, elementos de fumigación, elementos que sirvieran de base a agroquímicos. Creo, lo que tengo en mi memoria, es que no había demasiados elementos que se pudieran relacionar con lo investigado”, asevera el testigo.

Al momento de preguntar, el abogado defensor de Parra, el Dr. Aráoz insiste al testigo para que sea específico con la cantidad de muestras de tierra y agua que habían sido tomadas. Stiefkens le dice que habían sido recogidas tres muestras del suelo de tierra y cuatro litros de agua. Las muestras, cuenta, habían sido tomadas por personal dela Policía Judicial quienes habían asistido al lugar en su vehículo (aparte de la patrulla).

Gran parte de su declaración ronda en torno a dichas muestras, a quién las había tomado, en qué se  había puesto la tierra y en qué el agua, “Yo estaba a cargo pero no realicé la extracción. Ellos traían los elementos, bidones, palas”, aseveró el testigo haciendo referencia a los policías judiciales. Respondiendo a otras preguntás dice “recuerdo que la tierra estaba en una bolsa, recuerdo que eran oscuras y que se las identificó. No recuerdo bien qué tipo de seguridad se les puso, pero se las aseguró de algún modo y se las enumeró”.

Entonces Aráoz, queriendo hacer hincapié en la forma en habían sido cerradas las bolsas, insiste en las preguntas referidas al tema, el Presidente del Tribunal interviene diciéndole que el testigo ya había explicado lo que recordaba,  y lo apercibe, “le dije un montón de veces que no presione a los testigos, que nos los confunda”.

A continuación, el abogado defensor de Parra explica la variedad de formas asegurar las muestras a fin de que no se contaminen e insiste con la pregunta, entonces el Oficial vuelve a decirle que no recuerda con exactitud. Agrega además, que el material había sido remitido ala Secretaríade Ambiente de la Provincia y desde allí a un laboratorio en Santa Fé.

Entonces Aráoz le pregunta al testigo si recuerda quién llevó el material hasta la secretaría y el testigo afirma: “Como le dije había dos vehículos, el nuestro y el de policía judicial. Nosotros de ahí nos fuimos ala Secretaríade Ambiente que es donde nos remitimos. Es muy probable que la hayamos llevado nosotros porque la policía judicial no tenía porqué ir hasta ahí”, y aclara que esto era una deducción ya que no recuerda a ciencia cierta de que así hubiera sido.

Seguidamente, el abogado defensor le pregunta porqué de las cinco muestras tomadas sólo fueron peritadas cuatro y nuevamente interviene el Presidente del Tribunal, y lo apercibe nuevamente diciéndole que está mal formulada la pregunta, de todas formas el testigo responde “ya le dije que yo no hice el traslado, y no seguí el procedimiento así que no sé cuántas se peritaron” y luego agrega “en los días siguientes no vi bolsas en el lugar”, entonces Aráoz pide: “Que quede constancia de eso”.

Llegando al final de la declaraciónla Jueza Susana Cordi Moreno interviene y le consulta sobre el acta que elaboró en 2008 y las medidas del terreno inspeccionado. Stiefkens le explica que quienes debían medir el terreno eran los agrimensores que habían realizado un informe. Luego, le consulta “Cuando usted pone en el acta un precinto ¿es porque sabe lo que es?”, el testigo responde afirmativamente.

Para finalizar Aráoz vuelve a intervenir y dice “Tenemos el informe en el que están las muestras y están las fotos del informe. Una de las cuestiones que dice que perito en el informe final es que el bidón no estaba precintado” el testigo insiste, “yo no recuerdo los detalles”.

Walter Sosa

El siguiente en declarar es un vecino de barrio Ituzaingó, el Señor Sosa. Al comienzo, el Presidente del Tribunal le pregunta al testigo ¿Conoce alguno de estos tres hombres?, el testigo dice que conoce al Sr. Parra y al Sr. Gabrielli ya que, trabajando como empleado de un correo privado le entregó a ambos señores la correspondencia en sus hogares.

El señor Sosa es habitante del barrio desde hace 25 años. El año pasado decidió irse a la casa de su suegra por un tiempo, según relata “por temor” a seguir enfermando a sus hijos.

En un testimonio emotivo y sentido, Sosa cuenta cómo atravesó la enfermedad y posterior fallecimiento de su esposa. De las demoras, los trámites, los estudios y de todas las situaciones complicadas que debió vivir a raíz del cáncer de estómago que atacó a su mujer. Para cuando el Sr. Sosa y su esposa descubrieron la enfermedad, ya era irreversible. La señora, madre de tres hijos, estuvo internada en el Hospital San Roque hasta que le dijeron que debía llevársela “Así, desesperado, me la llevé a mi casa y de ahí al Santo Tomás” cuenta con la voz entrecortada.

Mientras el Sr. Sosa atravesaba esta difícil situación familiar se pone en contacto con él, el Sr. Barri y le ofrece un trabajo enla Municipalidad.

El Presidente del Tribunal, Rodríguez,  le pregunta al testigo “¿Porqué le ofrece el trabajo? Y Walter responde “Yo pienso que fue para que no dijera nada. Y me ofreció también pagarme el velatorio y yo le dije que no, en ese momento estaba desesperado”.

Los aviones

Siguiendo con las preguntas, el Fiscal le pide que señale en un mapa por dónde vio el que fumigaban. El testigo y las partes se acercan al estrado para ver lo que señala Sosa.

“Vivo a150 metrosde donde están los campos que estaban sembrados” afirma,”¿Hasta dónde estaban sembrados?” le pregunta el Presidente del Tribunal y Sosa responde “Hasta50 metrosde la avenida. Los vi sembrados hasta el 2008. Yo he ido algunas noches a ver que se podía hacer para que no fumigaran mas. Fui al campo con Sofía (Gatica) para ver si podríamos frenarlos. Un día de los que fuimos tiraron dos tiros con escopeta, así que no pudimos llegar”.

Además, agrega que eran varios los que habían ido y que cuando escucharon el tiro. Según recuerda el testigo, eran al rededor de las nueve de la noche. Ese día andaban con una avioneta”, asevera.

De las máquinas, recuerda haber visto un mosquito de color blanco (camión fumigador) y marca el sector del mapa donde estaba. De los aviones, aclara que una de las noche salieron y se sentía como un olor a gamexane cuando andaba la avioneta y sobrevolaba bajo. El Sr. Sosa afirma que no recuerda color de la avioneta porque era de noche.

Mientras va señalando lo que le piden en el plano del barrio, explica lo que él recuerda que vio. Explica también que a él le da la sensación de que la avioneta aterrizaba ya que se perdía hacia la zona de los silos del campo que él define como “de Parra”. “Desaparecía y después aparecía una hora o una hora y media mas tarde” asegura.

Los estudios

Seguidamente, el Fiscal Novillo le pregunta a Sosa si se ha realizado estudios, y él responde “no, porque tengo miedo, hace un tiempo me hice una tomografía y me salió que tengo cuatro pelotitas en el estómago pero no me animo a ir de nuevo”; “¿Miedo a qué?” pregunta el Presidente del Tribual y agrega “Sé cual es la respuesta, pero necesito que usted lo diga” entonces Sosa afirma: “Por miedo a que me encuentren algo más.”

Luego relata que tiene tres hijos, una de 15, uno de 14 y otra de 11. Sus dos hijas mujeres fueron analizadas en el 2005 una y en el 2010 la otra, “el viernes pasado me entregaron los estudios de la más grande de 15 años y tiene tres agroquímicos en la sangre. La segunda, de 11 años, tiene un agroquímico”.

La hija menor de Sosa, además,  tiene problemas de aprendizaje y, en este último año, la maestra de la escuela donde asiste le ha recomendado cambiarla a una escuela especial.

Luego, Novillo le consulta a cerca de los síntomas que siente cuando fumigan, además del olor a gamexane. Sosa le cuenta que siente picazón en la cara y en la espalda, y agrega “vi que al nene mas grande se le hacen unas ronchas rojas grandes en el cuello, en la espalda y entre medio de las piernas pero le duran dos horas y se le van. Además, tiene problemas de estómago, come algo y le hace mal”.

Respondiendo a preguntas de Aráoz, Walter relata: “En el 2002 se cambió el agua del barrio por Aguas Cordobesas por la contaminación de las napas. Era porque había tanques abiertos y al fumigar con avionetas se quedaban agroquímicos en el agua” y luego dice “En la desesperación cambié de tanque, puse todo nuevo. Lo único que nos explicaron es que el agua tenía agroquímicos.”

Finalizando, interviene Hairabedian preguntándole a cerca de quién considera son responsables de lo que sucede en el barrio, Sosa dice que para él, los responsables son los funcionarios.

 

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