Hot! Crónicas desde la audiencia /// Día 10: Ampliación de la demanda y único testigo, Orlando Martínez, aeroaplicador

La ampliación de la causa

La décima sesión del juicio contra la fumigación en Barrio Ituzaingó se abrió alrededor de las 11:30 hs, con la lectura de la aprobación del Tribunal de la ampliación de la causa solicitada el pasado viernes 22 de junio por el fiscal de Cámara. Esta ampliación incluye en la acusación un hecho continuado en el período de octubre 2003 y 11/02/2004. El productor agropecuario Francisco Parra y otra persona no identificada están acusadas de haber fumigado utilizando un camión mosquito verde en los campos de Parra sembrados con soja, ubicados sobre el Camino a Capilla de los Remedios km 8 ½, utilizando heptacloro, clorpirifós, DDT, endosulfán, glifosato, entre otras sustancias peligrosas encuadrables en la Ley Nacional 24051, de Residuos Peligrosos.

Esta aplicación se hizo en su momento con conocimiento del peligro que implicaba para la salud de los/as habitantes del barrio, ya que se encontraba declarado el estado de emergencia sanitaria en la zona, y continuaba vigente la Ordenanza 10590 (9 de enero de 2003) que prohíbe la aplicación de plaguicidas o biocidas químicos en cualquier dosis y por cualquier medio a menos de 2500 metros de cualquier vivienda de ese sector.

Por lo tanto, la acusación cambia de carátula y pasa a ser Coautor del delito de contaminación ambiental, de ejecución continuada, e importa la extensión de la acusación a otros hechos similares a los anteriores, así como la aplicación de otros productos. Ante la nueva acusación, el productor Parra niega haber cometido los hechos y se abstiene de declarar.

En cuanto se termina de leer la decisión del Tribunal de incluir estos nuevos hechos en la acusación, se le indica a la defensa que el acusado puede pedir la suspensión del debate a los fines de incorporar prueba y preparar la defensa. Ante esto, el defensor de Parra, Dr. Juan Manuel Araoz, pide que se aplique la interrupción del debate de manera inmediata y por el mayor plazo posible en esa etapa procesal. Esta suspensión regirá hasta pasado el período de feria, el 18 de julio.

Martínez, aeroaplicador: “si cuando voy a realizar la aplicación advierto que el campo está pegado al pueblo, no acepto el trabajo”

Una vez aceptada la suspensión, se decide que comparezcan únicamente los testigos citados que iban a referirse a los hechos del 2008, por lo que los testigos Fernández y Peralta, son llamados frente al Tribunal y notificados de que no se les va a tomar declaración ese día, debido a los últimos acontecimientos.

A continuación comparece Orlando Martínez, médico veterinario y piloto aeroaplicador, testigo de la defensa. Preguntado por el Tribunal a quiénes conoce de las personas sentadas en el banquillo de los acusados, identifica al comerciante y piloto de avión fumigador Edgardo Jorge Pancello, manifestando que lo conoce como aerofumigador desde hace aproximadamente veinte años, por ser colegas.

Preguntado por el abogado Pérez Moreno, defensor del imputado Pancello, el testigo explica que es piloto privado desde 1970, aeroaplicador desde 1972, y que ha sido presidente de la Cámara de Empresas Agroaéreas Cordobesas (aeroaplicadores). Actualmente es Presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas, teniendo la Federación como fin la defensa gremial de la actividad en todos los estamentos municipales, provinciales y nacionales. Además, el testigo de la defensa posee una empresa propia en Villa Valeria, provincia de Córdoba.

A continuación, detalla el procedimiento que se sigue en un trabajo habitual como aeroaplicador: “El trabajo más común es que aparezca el productor o arrendatario y solicite la aplicación de un producto que normalmente trae. Se toma el registro del pedido, yo hago una orden de trabajo, que la firman y consta el producto que deja, la superficie que dice que tiene el campo, y a su vez deja un plano adherido con la receta fitosanitaria del asesor, ingeniero agrónomo o de la empresa que vende los productos agroquímicos”.

“Una vez establecido eso se pasa a un turno -continúa Martínez- que demora a veces cuando hay mucha infestación, amén de que las condiciones meteorológicas deben ser las acordes para realizar el trabajo. Una vez realizado el trabajo, se hace la correspondiente facturación”.

Los planos que se solicitan son los del campo, “cada productor tiene plano de su campo generalmente denominado por número, e indican qué número de lote hay que aplicar. Normalmente yo pido que me digan quiénes son los colindantes, fundamentalmente para saber qué cultivos hay sembrados en los campos aledaños.”

Interrogado acerca de otros controles que se lleven a cabo, por fuera de la orden de trabajo, explica que llevan un registro diario, que hacen cada día en un papel en blanco y que después se pasa a la computadora, donde se ingresan la mayor parte de parámetros posibles: nombre del productor o de la empresa, número de potrero, superficie, tipo de sembradío, nombre del piloto, producto a pulverizar, qué avión es el que hace el trabajo, etc.

Luego se le hacen una serie de preguntas en relación a la altura y velocidad de vuelo durante la aeroaplicación, a lo que contesta que en el caso de la soja, la altura es de un metro y medio a cuatro metros desde la altura de las plantas, y a una velocidad, dependiendo del tamaño del avión, que varía generalmente de 130 a 240 km., con un promedio de 180 km/h.

Otra de las cuestiones en las que se detuvo el interrogatorio, pidiendo detalles también la querella y los miembros del Tribunal, fue en relación a la obligatoriedad o no de las comunicaciones con las torres de control más cercanas, que en su caso, es una base militar. Martínez afirma que no tiene obligación de comunicarse para informar de su vuelo, porque está fuera de lo que se llama TMA (terminal aeroportuaria), además de que al ser sus equipos VHF y volar a baja altura, es imposible establecer comunicación, porque la onda de radio es horizontal y no puede sortear los obstáculos; a excepción de que se acerque mucho a la terminal aeroportuaria, en cuyo caso debe avisar.

Luego es interrogado en relación acerca de si conoce alguna normativa en lo que hace a las distancias con lugares poblados para hacer aeroaplicaciones, a lo que responde que conoce la ley 9164, que establece un perímetro que varía de los 500 metros a los 1500 metros para aviones, de acuerdo a ciertas condiciones y a la toxicidad del producto. “Roundup -aclara- es un producto de banda verde. Es una marca comercial, que contiene glifosato, que es banda verde, según la SENASA, la OMS o la FAO”.

Preguntado acerca de las aplicaciones aéreas nocturnas, contesta que no están legisladas, no se ha dictaminado ni dictado ninguna norma que permita hacerlas. Pérez Moreno, a su vez, le pregunta qué hace si cuando va a realizar la aplicación advierte que el campo está pegado al pueblo, a lo que el testigo manifiesta que no acepta el trabajo, y la defensa pide que conste en actas.

Luego lo interrogan en relación a la cobertura del seguro, y posteriormente acerca de los colores que predominan en los aviones aeroaplicadores, a lo que contesta que el color predominante es, por razones de seguridad, el amarillo, el naranja, y la gama de los amarillos en general.

La siguiente indagación del abogado defensor será en relación a si es posible mantener un campo de soja sin utilizar aplicación aérea, a lo que Martínez contesta que efectivamente, puede prescindirse del avión.

Para terminar, Pérez Moreno le pregunta qué concepto tiene de Pancello, a lo que el testigo afirma que “como aeroaplicador, excelente; y como persona, excelente. Ser excelente aeroaplicador es respetar fundamentalmente las reglamentaciones, continuó. Y si hay alguien que cumple con eso es Pancello. Lo conozco, sé cómo actúa, y conozco el resultado de su trabajo”.

A su turno, el Fiscal profundiza en relación a los requisitos, en particular de la receta fitosanitaria que exige la Ley, y si los registros están también establecidos en la ley. Martínez explica que la única exigencia es archivar la receta, y que son inspeccionadas por la Secretaría de Agricultura, que también revisa los registros. Particularmente, él guarda las recetas por uno o dos años, ya que no conoce que la normativa establezca un plazo.

También se le interroga en relación a si la matrícula de un avión aeroaplicador se puede divisar desde la tierra, a lo que responde que nunca se preocupó por eso, a pesar de que entiende que la matrícula está para identificar el avión.

El Presidente del Tribunal, luego de pedirle su número y detalles de la matrícula de piloto aeroaplicador, le pide explique la manera en que se carga el producto a pulverizar en el avión, a lo que Martínez responde que es un proceso mecanizado, tanto el de la mezcla del producto con agua como la carga del avión por medio de un sistema presurizado, quedando éste “dentro de la tolva del avión, listo para ser aplicado en el lugar que corresponda”.

Luego de que la Dra. Corsi lo indague en relación a la frecuencia de los controles de la Secretaría de Agricultura, el testigo se retira.

1 Comentario

  1. MENTIRAS, EL DESPEGA DE UNA PISTA CLANDESTINA EN BOWER , Y SI DEBE COMUNICARSE CON TORRE ESCUELA, POR SER ZONA RESTRINGIDA DE VUELO, ESCUELA CONTROLA DESDE MTS HASTA 2400 MTS EN ESA ZONA, CON RESPECTO A LA ALTURA DE VUELO, MIENTE, PORQUE HACE PASAJE SOBRE POBLADOS A MENOS DE 150 MTS, CUANDO LA REGLAMENTACION DICE QUE SOBRE POBLADOS UN MONOMOTOR NO DEBE VOLAR A MENOS DE 300 MTS,

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *