Hot! Crónicas desde la audiencia /// Día 2 (I): testimonios de vecinos/as

En Tribunales II, la mañana del 12 de junio, arrancó con las declaraciones de Marcela Anahí Ferreyra y Pablo Vargas, ambos vecinos de barrio Ituzaingó.

La voz de los vecinos

El segundo día del juicio comenzó con  una solicitud de la Fiscalía que solicitaba el rechazo de las muestras tomadas el 8 de mayo del 2011 por considerarlas no pertinentes ya que fueron tomadas 8 años luego de los hechos, lo que solicitaban era que no se incorporasen como pruebas. La querella, por su parte, solicitó que se acepte el informe, que ya que afirmaron que la prueba era válida. Finalmente el Tribunal decidió aceptar el informe, determinando que luego las partes realicen una valoración del mismo.

El testimonio de Marcela Anahí Ferreyra  fue el que inició una seguidilla de cuatro declaraciones que se conocerían en el transcurso de la jornada.

Marcela Ferryra: “Yo, lo único que sé es que, mas allá de todo, la contaminación existe”

La Sra. Ferreyra, respondiendo a las preguntas realizadas por el fiscal Novillo afirmó que vive allí desde el ´81. Entonces, le consultó acerca de los hechos que se investigan del día 11 de febrero de 2004 ya que  “teniendo en cuenta que fue hace muchos años y que usted declaró, queremos saber si recuerda lo que sucedió” explicó por su parte, el presidente del tribunal. A lo que Marcela respondió que sí recordaba ya que con un grupo de vecinos, por esa fecha, se dieron cuenta en que estaban fumigando y agregó “Hicimos una denuncia de la policía con Sofía Gatica, yo y un señor Castaño.” Además, afrimó que estuvieron hasta la una y media de la mañana y que en ese momento estaba Diana Raab como secretaría de Medio Ambiente quien también las habría acompañado.

Al preguntarle a cerca del modo de fumigación de ese día del 2004, la Señora Ferreyra responde que era con avionetas y que lo vieron de forma conjunta con Sofía (Gatica). La testigo afirmó que vive a una cuadra de las plantaciones y que, según sabía, el campo pertenecía al Sr. Parra.

Luego, describió los malestares físicos que le provocaban, los mareos, productos del agroquímicos con los que se fumigaba. Describió la avioneta como la recordaba, dijo que era de color naranja y blanco y que sobrevolaba la zona bajo.

Marcela, contó al Tribunal que tiene una hija de 10 años y un varón fallecido en el 2004 por malformaciones en la cara y en las manos. “Le faltaba el diafragma, sus pulmones no podían desarrollarse, lo mismo que el corazón, nació sin vida.” relató. Cuando le inquirieron a cerca del lugar donde fue asistido, ella afirmó que fue en el Hospital Neonatal  pero que no recordaba el nombre del médico ya que ella, durante el embarazo, se había hecho atender el barrio.

El fiscal Marcelo Novillo le preguntó si le habían dicho por qué nació así y ella respondió, “Me dijeron de todo, nada de lo ambiental. Lo que más me costó fue sacar la historia clínica de mi hijo del Neonatal”, entonces ella mostró la historia clínica y las radiografías.

La Fiscalía solicitó entonces, que se tuviera en cuenta el documento que puede llegar a formar parte de las pruebas. Por su parte, la defensa sostuvo que un documento más o uno menos “les da exactamente lo mismo, pero que quede claro que se le está errando al eje”. En respuesta, la Fiscalía afirmó que no se puede separar estos dos hechos de lo sucedido en el barrio en general, y además aseveró que, si se los acusa de haber contaminado el ambiente y perjudicar la salud de los habitantes del barrio, no se puede descartar un elemento como este. El Tribunal decidió incorporar los estudios del niño como prueba.

Seguidamente, se le dio el lugar a la defensa, el Dr. Juan Manuel Araoz repreguntó y volvió sobre las declaraciones de Ferreyra. Además, le consultó sobre la red de agua potable y si sabía que se había cambiado y porqué se había dado dicho cambio. Ella, explicó que se debió a que el agua “era intomable” y que, por ese entonces, le había realizado los análisis, entonces el Dr. Araoz le repregunta si recuerda los resultados y ella dice que sí que “tenía metales pesados y agroquímicos” aseveró.

La preguntas sobre el cambio a la red de agua potable, el PBC en los transformadores de EPEC y los cables de alta tensión fue reiterada a cada uno de los testigos. Aunque en ningún momento aclara el motivo que moviliza dichas preguntas, se sobreentiende que su estrategia supone relacionar las enfermedades y diferentes patologías con otros factores externos y no sólo con los agrotóxicos.

Por último, el presidente del tribunal, le leyó a Marcela Ferreyra su testimonio de la denuncia del año 2004. Allí, la testigo afirma haber visto una camioneta (mosquito). Entonces, le preguntan si se da cuenta de que la declaración es diferente, ella responde afirmativamente  y explica que estaba convencida de que era una avioneta. Luego agrega “yo, lo único que se es que, mas allá de todo, la contaminación existe”.

La declaración llega a su fin con una pregunta de la integrante del tribunal la Dra. Susana Cordi Moreno quien consultó a la testigo si sabía de otros casos de niños que hayan nacido con el mismo problema del suyo a lo que ella responde: “sí, después de mi caso comenzamos a averiguar y supimos de otros casos como el de mi hijo”.

Una vez finalizado el relato de Marcela Ferreyra, se retira del estrado y se dirige a una silla en la sala, allí, rompe en llanto y el presidente del Tribunal, le dice que si no se siente bien, puede retirarse. Ella se levanta y sale de la sala. A lo largo de toda la declaración se nota el nerviosismo de la Marcela que quizá, se fue agravando por la tenso de la situación.

El segundo testigo que es llamado por el Tribunal es Pablo Vargas, otro vecino de barrio Ituzaingó, quien habría presenciado las fumigaciones del año 2004.

Pablo Vargas: “Cuando se empezaron a hacer públicas estas cosas, se empieza a fumigar por la noche, a escondidas”

Pablo Vargas vive en barrio Ituzaingó desde que tiene 4 años de edad. En la actualidad tiene 36. Pablo es hijo de Norma del Valle Herrera, una de las madres de Ituzaingó, propulsora de este juicio y de esta lucha, y ahora se encuentra en Tribunales II presto a dar declaración en el juicio a las fumigaciones con agrotóxicos.

Al comenzar su declaración, la Fiscalía de acusación de la Cámara Primera del Crimen Marcelo Novillo, le preguntó si recuerda uno de los hechos de fumigación que se investiga en la causa y que ocurrió el día 11 de febrero del 2004.

El señor Vargas, resuelto a la hora de dar declaración (actitud que mantendrá a lo largo de toda la testificación) respondió: “Recuerdo que se hacían fumigaciones con camiones mosquitos por el día y cuando se empezaron a hacer públicas estas cosas, se empieza a fumigar por la noche, a escondidas. Yo saqué fotos. Se fumigaba en todo un campo que estaba separado del barrio por un alambrado. Antes de que existiera el  alambrado se fumigaba hasta el borde de la calle, cerca de las casas. Cuando salió el tema de las fumigaciones se comienza a fumigar desde el alambrado para dentro. En el 2004 yo vivía a 50 metros del borde del campo. A la mañana, cuando me iba a trabajar se escuchaba que estaban fumigando y a la noche, cuando volvía, también. Y se decía que el campo era de un tal señor Parra”

La Fiscalía de Acusación de la Cámara Primera del Crimen,  Marcelo Novillo, le solicitó a Pablo que señalara en el mapa donde vivía el 11 de febrero del 2004. En el lugar señalado por Vargas se realizó una marca y se la señaló con su nombre.  Este procedimiento se realizó también con la declarante anterior Marcela Anahí Ferreyra y se realizará con la testigo posterior, Sofía Gatica.

A todos los testigos se les pedirá que señalen en donde vieron el camión mosquito realizando las fumigaciones. Pablo declara que “de la calle al alambrado habrán 200 metros, como mucho. Si fuese una foto anterior (la del mapa de la zona), veríamos que la plantación de soja llegaba hasta la calle pero como es una foto nueva no logró reconocer bien la zona. Antes había una canchita de fútbol  que se fue arando y ahí se plantó soja”.

Un mapa confuso

Y en este punto es interesante detenernos ya que el mapa que se utiliza para que los testigos señalen los lugares del hecho es un mapa del 2011 que difiere bastante del mapa de la zona en el 2004, según afirman los testigos, al momento de tener que señalar algunos puntos allí. En la actualidad,  existe un loteo que en el 2004 no estaba, entre otras variaciones en la geografía del lugar.

Este mapa actualizado, en el que se les pide a los declarantes que señalen su vivienda y  los campos en los que veían los camiones mosquitos fumigando, los confunde, los desorienta y provoca malentendidos.

Vargas continuó con su relato contando que el día 11 de febrero del 2004 sacó fotos de la máquina mosquito que se encontraba fumigando y agrega que sacó esas fotos porque “ la gente era muy incrédula, creía que no fumigaban más, por eso saqué las fotos.  Cuando nos vieron, cerraron los aspersores y se fueron hacia la zona de los silos. Siempre llevaban los mosquitos a un galpón donde los escondían. Se iban y desaparecían.”

Pablo Vargas es químico, por lo tanto adució que “en esta situación particular, como químico, conozco bastante y noté que las fumigaciones generan un cierre en el pecho, como una continua agitación, una falta continua de aire. A esto lo vivíamos todos. Cada vez que se fumigaba, sí o sí, cierre de pecho. Yo fumo, así que asimilaba que mi acidez al cigarrillo, pero luego de averiguar la sintomatología de estas enfermedades, saqué conclusiones para mí. El olor que sentíamos es parecido al gamexane. La soja es un yuyo, el peor que puede haber y muy resistente. Se aguanta todo.  Para matar todo lo que molesta a la soja se agregan agroquímicos muy fuertes: endosulfán y glifosato;  y justamente, buscando en internet, vi varias sintomatologías y porqué se prohíben estos agroquímicos en lugares del primer mundo, y acá no. Así es que empiezo a interiorizarme”

A continuación, se le dio lugar a la defensa y el Dr. Juan Manuel Aráoz le preguntó al testigo  si siempre sentía el mismo olor o había distintos olores en el barrio. Vargas contesta que casi siempre sentía olor a gamexane, que ese era el olor más fuerte pero que había otros.

Aráoz, además, preguntó si el testigo sabe si en la zona se fumigó con DDT o dimetril.

Vargas contestó que no lo sabia  y agregó que “lamentablemente las empresas los usan y en esa época se usaban más y se utilizaban productos más agresivos. Después sacaron leyes que dicen que no se podría fumigar con eso… en esa época había menos controles.”

El presidente del Tribunal, el Juez Lorenzo Víctor Rodríguez pide a las partes y al testigo que se acerquen para ver las fotos que sacó Pablo Vargas en febrero del 2004.

El  Fiscal de Instrucción, Carlos Matheu, preguntó si antes de que tome las fotos hubo análisis de la gente, a lo que Pablo Vargas contestó que en una ocasión, recuerda que fue la Municipalidad al barrio. Y agrega: “Mi madre es una de las madres de Ituzaingó (haciendo referencia a Norma del Valle Herrera). Hubo análisis de médicos.” La Fiscalía preguntó si conoce a alguno de los médicos que fueron aquella vez; Pablo afrimó que no los conoce.

En ese momento, la Fiscalía le recuerdó al Sr. Vargas de las declaraciones que realizó en el año 2004 acerca de vecinos que murieron de cáncer o de vecinos enfermos. Pablo dijo que “La mayoría eran leucemias. La mayoría también eran gastritis, alergias, asma, deformaciones en los fetos”

Y agregó “Yo, por ejemplo, todos los días juego al fútbol, tengo una actividad física alta y todo el tiempo me encuentro sin aire, con arritmia, con palpitaciones; desde que vivo al frente del campo eso es lo que me sucede. Yo trataba de ser objetivo y no le daba bola a esas “viejas locas”, así les decía… y bueno, terminé diciendo “tenés razón mamá”. Ahora al subir las escaleras (de Tribunales II)  me agité y tengo 26 años, no tengo 60.  Mi estado físico no es óptimo”.

Además sostuvo que “los agroquímicos son absorbidos por la tierra. Todo lo que absorbió la tierra, hay que esperar muchos años para que deje de tener su poder agro tóxico. Yo vivo con temor porque van a pasar años para que estos contaminantes dejen de actuar. En las zonas en la que se sembró, usted va a ver que no hay un yuyo porque los agentes contaminantes ahí siguen actuando. Usted no ve vegetación en esas zonas, ve plantas áridas. En todos lados, cuando llueve, la tierra tiene abono o minerales,  pero en este caso los contaminantes siguen actuando y allí no crece nada”.

El Dr. Juan Manuel Aráoz de la defensa preguntó: “¿Estaba usted presente cuando hacen la denuncia?”

Vargas responde: “No, creo que no… las fotos que saqué son de la tarde”.

Aráoz continúa: “¿Por qué aporta las fotos 3 años después?” y el testigo contesta “Porque me las piden de acá del juicio, no sé quién estaba a cargo en ese momento, una chica me llamó”.

La defensa hizo una pregunta referida a la industria y sus consecuencias en la zona, Pablo responde que nunca vio industrias que depositaran desechos en el campo porque no hay industrias en barrio Ituizaingó. Se le interrogó acerca de la contaminación en el agua y vargas respondió que “se hace cambio a la red de agua cuando empiezan a aparecer agroquímicos en el agua, en ese momento se sacan muestras de agua, empiezan a seguir la red para atrás  y encuentran que la tapa del tanque de agua de barrio Ituzaingó no tenía tapa;  o sea que las fumigaciones aéreas contaminaban el agua de ese tanque. Y, por más que pongas una tapa, vas a seguir extrayendo el agua de la tierra que también está contaminada. En ese momento el centro vecinal negaba lo que pasaba en el barrio. La actitud de la municipalidad en el barrio cambió cuando vieron la gran cantidad de casos de cáncer”

Casi llegando al final de las declaraciones del segundo testigo del día, intervino Carlos Hairaberdian, abogado defensor de Gabrielli, preguntándole a Vargas si logró establecer alguna causalidad entre los agroquímicos y las enfermedades que se padecen en la zona.

Pablo Vargas contestó afirmativamente, y agregó: “Hice pruebas del agua y tiene agro químicos. Yo siento que estamos en el tercer mundo”

El abogado defensor se sorprendió de lo que afirmó el testigo y agregó: “Yo me siento un ciudadano del primero mundo en este país”.

Inmediatamente después de esta extraña intervención por parte del abogado defensor, la Dra. Susana Cordi, integrante del Tribunal le preguntó a Vargas si conoce alguna investigación televisiva sobre las fumigaciones con agro tóxicos. Pablo dice que sí, pero que no recuerda ni los canales ni los programas que las realizaron.

Para finalizar, Hairaberdian exhibe al Tribunal una nota periodística del diario La Voz del Interior acerca de un investigador de CONICET  y de la Universidad Nacional de Córdoba que investiga la soja y el glisofato y que regresa de Alemania a la Argentina. El abogado, sin dejar en claro la pertinencia de la nota en ese momento del juicio, dijo que este investigador viene a “apostar por la Argentina del futuro, la actual, no la de hace años y no trabaja para Monsanto”. A modo de remate, insistió “Ninguno de nosotros trabaja para Monsanto, ni defendemos sus intereses”.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *